Soy feliz porque amo

En este sucio, malvado y triste mundo, lograr la felicidad es un objetivo que todo ser humano anhela, pero que muy pocos consiguen. Algunos tratan de encontrar la felicidad a través del dinero, otros a través del sexo, otros de la fiesta y las drogas...

Pero ciertamente, la felicidad sólo se encuentra cerca de Dios. Y es este Dios maravilloso el que hace miles de años nos advirtió que la felicidad no es un estado momentáneo de alegría sino estilo de vida permanente basado en el amor hacia los demás.

Hoy Dios, nos lo recuerda por medio de una niña de 8 años, que a pesar de tener una vida que nadie querría tener, es feliz y el motivo de su felicidad es el amor que siente hacia los demás.



Aracely tiene 8 años pero parece de 80. Vive con sus padres y sus seis hermanos en Puente Piedra, a dos horas del hospital de la Solidaridad, donde semanalmente acude a hacerse sus chequeos médicos por la extraña y terrible enfermedad que padece, la progeria.

Con cataratas, artritis y demás enfermedades propias de las personas de la tercera edad, Aracely Díaz parece no ser consciente de todo eso y le sonríe a la vida.

En el último reportaje emitido por el programa de TV “Panaroma”, la pequeña dio una enternecedora lección de vida al dar a conocer las razones por las que una persona podría sentirse feliz. Razones sencillas como las de ella: “Amo a mis hermanos, amo a mi mamá”.

El amor de Aracely hacia sus padres y hermanos hace que pueda sonreír pese a los dolores que padece y pese a que la gente la mira extrañada por las calles.

La progeria es la mutación de un gen ubicado en el cromosoma 1, encargado de la codificación de una glicoproteína llamada progerina, una proteína crucial para la conformación normal del tejido conectivo.

Todavía no existe tratamiento contra esta enfermedad y según se conoce, las personas que padecen este mal viven entre 10 y 19 años.

Que Dios la bendiga.

Deseo que Dios me ayude a alcanzar la madurez intelectual y espiritual de este ángel.

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